15 abril 2008
Equivocacion (cuento)
Un Cuento:
Recuerdo un capitulo de rayuela, creo que era el siete, lo recuerdo ahora que te veo a mi lado, que te observo con la poca luz que entra desde la ventana, de un viejo foco que ilumina con un haz amarillo anaranjado. Mis dedos viajan por tu rostro, tu pelo, tu frente, tus ojos, tu nariz, tus labios, tu mentón, tu cuello. También se me vienen a la cabeza unas canciones de la Javiera Mena. “…el brillo de tus ojos antes de dormir, la luz que se escapa de ti…”
A través de la ventana logro observar las pocas estrellas que van quedando, deben ser como las cinco o tal vez seis de la mañana. Tengo sed, tomo tu brazo que me abraza por la altura de la cintura y lo dejo a un lado de tu cuerpo, me levanto despacio para no despertarte, hago a un lado el cobertor, busco mi polera, tiene unas cerezas rojas estampadas, ahí esta entre las frazadas de tanto terminaron en el suelo, algo arrugada me la pongo y salgo de la pieza, no quiero encender las luces así que entre las sombras busco donde están las cortinas burdeo, las abro para que entre la luz de los focos de la calle o la del amanecer, voy a la cocina, ato mi pelo con un elástico negro que hay en mi muñeca, busco un vaso, abro la llave y dejo correr el agua, bebo unos sorbos, esta helada, hace demasiado calor, camino por el leaving busco un disco, cualquiera, esta será decisión del azar, lo pongo a dar vueltas y sorpresa, Death Cab for Cutie , es el disco escogido tiene una carátula hecha de pequeñas imágenes recortadas de revista, recuerdo que un día baje todas sus canciones e hice dos compilados uno para el Mateo y otro para mi. Comienza a sonar “What Sara Said”, bajo un poco el volumen para que no despiertes, la casa esta vacía, ya todos se fueron, no se en que momento, voy a la pieza de Antonia, y la veo acostada, supongo que quien esta a su lado es el jorge, o no se, no distingo, voy a la pieza de mis viejos y veo como a tres locos tirados en la cama, y dos en la alfombra, unas cajas de vino en el suelo, ojala no hayan manchado nada, aunque lo dudo. Voy al comedor y hay botellas por todos lados, olor a cigarro y copete, mañana abro las ventanas, o no mejor ahora al menos en la pieza de mis papás, camino entre los “cadáveres”, abro la ventana y entra un aire tibio, hace demasiado calor, aun llevo el vaso de agua en la mano, tomo otro sorbo, me dirijo a la pieza, dejo el vaso en el velador, junto a una lámpara color rosado, me acuesto encima del cobertor, cuando sientes que estoy a tu lado, me abrazas nuevamente, -hace calor- me dices entre dormido, - si- te respondo yo, quiero volver a dormir, pero escucho la música a lo lejos y me distraigo, me doy una vuelta hacia la pared, luego boca abajo, luego de espaldas, no puedo dormir, de tanto moverme creo que despertaras, -quédate tranquila- , dices con voz entre tierna y un poco seria, -no puedo dormir-, -yo ahora menos podré-, te refriegas los ojos, estiras los brazos, corres las frazadas hasta atrás, y queda a la vista tu cuerpo casi desnudo, si no fuera por un bóxer celeste, -aun están carreteando adentro-, preguntas, -no ya se funo el carrete que rato-, -¿todos se fueron?, ¿o la Anto esta al lado?-, - la Anto esta al lado y en la pieza de mi viejo hay como cincuenta locos mas-, -¿la dura?- te ríes, -si igual me da lata, mañana te apuesto que nadie va a ayudar a ordenar-, -yo te ayudo, si quieres-, -no mejor no, mejor te vas nomás- , te abrazo, y siento tu olor, ese perfume que siempre se queda entre mis sabanas, te abrazo, y acercas tu rostro al mío, respiras en mi oído, acercas tu boca a la mía, tocas mis labios con tus dedos, y buscas mi lengua con tu lengua, jugamos un rato, el aliento va y viene, tu lengua arriba, abajo, adentro, te muerdo, besas mi cuello, tus manos juegan inquietas en mi cuerpo, yo siento entre mis dedos tu pelo. Tus manos en mis hombros, bajan suben, por mi espalda, me quitas la polera que hace poco me puse, me miras, suspiras, me besas fuerte, aprietas tu cuerpo contra el mío. De repente suena un celular, no es el mío, -puta mi teléfono-, -déjalo, no importa-, te digo mientras busco tus labios, tu teléfono sigue sonando, -puta la wea, teléfono de mierda-, -ya contesta oh- , te alejas un poco de mi, buscas el teléfono entre los bolsillos de tu pantalón que esta tirado en el suelo junto a tus zapatillas, -es la Cata , cresta ¿Qué hago?-, -contéstale po-, te digo como mostrando poco interés, buscando respuestas en los dobleces de la almohada - no ¿y si me “cacha”?-, -en que-, te pregunto esperando no se que -en esto-, y mueves tus manos sin sentido alguno -que es esto- y me río, -ya, no me agarres pal webeo-, me dices mientras miras tu teléfono que vibra y suena entre tus manos - ya lo siento, no se po contéstale, dile que estay en tu casa, y que onda la mina por que te llama a esta hora yo cacho que ni son las siete todavía-, -no se si esa mina es mas rara-, -es tu mina no mas po-, -ya shhh, piola, ¿Alo?, si, estoy acá, en la casa po, si po seguro donde mas, que te contaron, weona podi llamarme a otra hora no se mas tardecita, si quieres hay te respondo todas las preguntas sobre los cahuines que te lleguen, es que como quieres que me ponga po, ya chao nomás, biip, biiip, biip-, -pobre mina, eri un maricon- , me río, -tu eres la culpable- te recuestas a mi lado y juegas con mi pelo, -¿yo?-, te pregunto mientas me pongo nuevamente la polera, -si po tu-, y subes mi polera con tus manos por la espalda, y me besas, -ya córtala, tu nunca vas a madurar-, -ya pero para, si sabes que te quiero-, -por favor, ¿escuchemos la música mejor?-, -¿esa es la canción donde sale la misma imagen de la niña llorando al principio y al final?, -si, “a movie script endin”, asi se llama- -¿tu me regalaste un disco donde salen estas canciones o no?-, - si, ya quédate calladito- y te beso despacio.
En silencio pienso en el primer día en que te vi, yo estaba acompañando a la Anto , y de repente llega la Cata de tu mano, yo ni la mire, siempre eh pensado que es una cínica, pero igual le dije hola, la odio desde que se pesco al Gonzalo en el colegio, sabiendo todo lo que había hablado yo de él, me sorprendió tu cara cuando te presento como el pololo, yo me reí no mas por dentro, y pensé que seguro esa era una de sus manipulaciones, te mire y note que tenias unos ojos grises hermosos, envidie a la cata de que te tuviera a su lado, cuando la cata dijo -vamos a tomar helado-, me cargo que la Anto dijera que si, es su amiga no la mía, pero ya estaba en esa, tu no dijiste nada en toda la tarde, y como a mi me carga la cata, tampoco hable, eso me dio tiempo de sobra para mirarte de reojo, y memorizar tu rostro, apenas y escuche de tus labios tu nombre, Mateo, me pareció un nombre medio mamón pero lindo.
-deja de pensar tanto, que no es bueno pensar demasiado-, me dices -no te justifiques que tu no pienses no significa que yo tampoco deba hacerlo-, respondo -¿por que tan pesada?-, me preguntas, y tomo tu mano, entrelazo nuestros dedos, te das vuelta hacia mi lado, yo me recuesto boca abajo, y comienzas a hacerme masajes en la espalda, -esto es mejor que un Spa-, te digo, -ya lo se-, y besas mi cuello-, -¿cuando dejaras a la cata?-, -ya hablamos de eso-, -si pero es que es injusto, yo te quiero para mi, me carga que cada vez que estamos con mas gente no podamos ni hablarnos, ¿tu crees que el resto no se da cuenta, que no cacho que nos metimos los dos a la pieza?-, -ya pero no te pongas así, si voy a dejar a la cata pero es difícil po, no te pongas cargante, si con una vez que hablemos basta-, tengo ganas de llorar, pero tengo que ser fuerte, yo me metí sola en este juego y tengo que asumir lo que venga. Sigues recorriendo con tus manos mi espalda, estiro mis brazos, y tengo ganas de contarle a todos lo nuestro, de que la Catalina nos vea cada vez que estamos los dos juntos, de lo bien que estamos, de cómo se de ti, Mateo, lo que ella jamás sabrá.
-¿Por que no te vas mejor?-, te digo con voz pesada, -quieres que me vaya-, preguntas con voz insinuadora, -si mejor, imagínate se despierta la Antonia , o peor llegan mis viejos-, -ya igual tienes razón-, comprendiendo que nuestro encuentro llego a su fin, te levantas, buscas tus pantalones, te los pones, buscas tus zapatillas negras, -ayúdame a buscar mi polera-, me levanto busco entre las frazadas, y ahí esta una polera con unos dibujos como andinos. - toma- te la entrego, me quedo parada frente a ti, -¿ mi chaqueta?-, me preguntas como con indiferencia, - esta adentro-, pones tus manos en mi cintura, y me besas, te voy a echar de menos, -podrías llamarme en la semana no se po-, y bajo la mirada, -ya yo te llamo-, -¿termina con la cata ya?-, -si, te prometo que si-, me dices entre broma y verdad, -nos vemos el fin de semana-, -supongo que si-, te abrazo fuerte, no quiero que te vayas, pero yo me metí en el juego, las reglas son estas, no hay mas.
Abres la puerta, ya esta todo claro, amaneció, -me llevo un pan con queso-, me dices desde la cocina –bueno-, -chao- y escucho tu voz que se pierde entre la musica, yo no respondo, siempre tengo miedo de que si te digo chao, no vuelva a verte nunca mas. Escucho el sonido del portón, miro por la ventana como te alejas, no vuelves la mirada en ningún momento. Salgo de la pieza, busco otro disco esta vez no quiero que elija el azar por mi, busco y ahí esta la carátula con letras amarillas, que dice “the ramones”, lo pongo a dar vueltas, busco el botón del orden aleatorio, siempre dejo algo para el azar y suena “i´m against it”, vuelvo a la pieza. Me tiro en la cama, hundo mi cabeza en la almohada, aun tiene tu olor, la tiro lejos con rabia, y unas lágrimas comienzan a caer, tengo rabia, pena, impotencia, lloro, siento que esta situación ya no da para mas, que así no se puede, quiero que todos sepan lo que pasa entre tu y yo. De repente suena un celular, y no es el mío, olvidaste tu teléfono en el velador, miro la pantalla, y dice “Cata(L)” obvio es la catalina, que ganas de decirle todo ahora, total que mas da, aprieto el botón verde, y justo la pendeja corta, en la pantalla aparece “ una llamada perdida”, tiro el celular al suelo, pienso en ti, ojala la Antonia no se haya dado cuenta, no creo igual todos estaban raja curaos’, de nuevo suena tu celular, me levanto lo busco en el suelo, y digo -¿Alo?- algo sube y baja por mi estomago, -¿Alo?-, repito, -¿Mati?-, la cata y su voz de mina tonta, y yo sin pensarlo respondo:
“no equivocado”.
02:15 Permalink | Comentarios (7) | Email esto

